Del Latin Baptimus y del Griego Baptima ambas significan inmersión.

El Bautismo en Agua, es de gran importancia por las palabras mencionadas por el Señor “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado” (Marcos 16:16), Además, el Señor Jesucristo enfatiza la importancia de ser bautizado, encaminándose hasta el Río Jordán donde Juan bautizaba en el bautismo de Arrepentimiento, para ser bautizado, diciendo: “Deja ahora; porque así nos conviene cumplir toda justicia” (Mateo 3:15).Encontramos un mandamiento dado por el Señor diciendo: “Por tanto, id, y doctrinad a todos los Gentiles, bautizándolos en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo (Mateo 28: 19). Mas también les dice a sus discípulos que no se movieran de Jerusalem hasta que fuesen investidos de potencia de lo Alto, en el Día de Pentecostés el Espíritu Santo, por labios de Pedro dijo: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros… para perdón de los pecados…” (Hechos 2:38), siendo este el cumplimiento al mandamiento dado por el Señor en San Mateo 28:19. No mucho después el Apóstol Pablo, hablando del sacrificio de Cristo, dice que se entregó por Su Iglesia “para santificarla LIMPIÁNDOLA en el lavacro del agua (bautismo) por la Palabra” (Efesios 5:26). Y Pedro, hablando de la salvación de Noé por agua en el arca, dice: “A la figura de la cual, el bautismo que ahora corresponde NOS SALVA…” (1 Pedro 3:21). Por lo tanto, el bautismo debe administrarse por inmersión, sumergiendo el cuerpo completamente en el agua.

Pablo nos explica que el bautismo es a la figura del que habiendo muerto es sepultado, pues nos dice: “¿O no sabéis que todos los que somos bautizados en Cristo Jesús, somos bautizados en Su muerte? Porque somos SEPULTADOS juntamente con Él a muerte por el bautismo” (Romanos 6:3-4).

También nos dice otra vez que somos “SEPULTADOS juntamente con Él en el bautismo, en el cual también resucitasteis con Él” (Colosenses 2:12). De acuerdo con estas Escrituras, el bautismo es una sepultura simbólica donde el creyente, ya muerto para el mundo (arrepentido), es sepultado en la aguas y sale de ellas para andar en novedad de vida (2da Corintios 5:17).

 El Señor mandó a Sus discípulos a que bautizaran a los Gentiles “en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19), y cuando los apóstoles pusieron por obra el mandamiento del Maestro, bautizaron a miles y miles de creyentes en el Nombre de Jesucristo. Ellos no desobedecieron al Señor, antes ejecutaron fielmente lo que se les ordenó, por la razón de que entendieron que “el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espiritu Santo” es JESÚS el Señor, y que Él es UNO. Entendieron cuando el Señor les dijo: “El que me ha visto, ha visto al Padre” (Juan 14:9). Entendieron que “Dios ha sido manifestado en carne” (1 Timoteo 3:16). Entendían que en ningún otro hay salud; porque no hay otro nombre debajo del cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos,  (Hechos 4:12). Es el Nombre “que es sobre todo nombre” del cual estaba profetizado: “Y será que cualquiera que invocare el Nombre del Señor, será salvo” (Romanos 10:13).  Las siguientes citas bíblicas dan testimonio de que los creyentes originales de la Iglesia fueron todos bautizados invocando el Nombre de Jesucristo: Hechos 2:38, 8:16, 10:48, 19:5 y 22:16; Romanos 6:3 y Gálatas 3:27.

 

¿Para quiénes es el bautismo por inmersión invocando el Nombre de Jesucristo?

 PARA LOS JUDÍOS (Hechos 2:36-38); PARA LOS SAMARITANOS (Hechos 8:14-16); PARA LOS GENTILES (Hechos 10:45-48); PARA LOS CREYENTES YA ANTES BAUTIZADOS CON OTROS BAUTISMOS (Hechos 19:1-5). “Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; PARA CUANTOS EL SEÑOR NUESTRO DIOS LLAMARE” (Hechos 2:39). 

Se el primero en recomendar este post!!!

Random Posts